Todos, alguna vez en nuestra vida, nos hemos encontrado en situaciones que nos han generado estrés, ansiedad o nerviosismo, repercutiendo negativamente sobre nuestra capacidad intelectual y disminuyendo nuestro rendimiento. 

Presentarte a una oposición puede generarte uno o todos estos sentimientos. Puedes pensar que vas justo de tiempo para aprenderlo todo, que te quedarás con la mente en blanco el día del examen [ Consejos para el día del examen ] , que no estás suficientemente preparado, etc. Estas dudas pueden surgir incluso con el temario bien preparado. Pero no te preocupes, en el este artículo te explicamos una serie de técnicas de relajación de iniciación para mantener los nervios a raya y hacer que estos no sean los culpables de una mala puntuación en la tan esperada oposición. 

  ¿Qué técnica me viene mejor?

Dependerá del tipo de vida que lleves, mayormente influye tu forma de ser y tu carácter. Por ejemplo, si eres más nervioso te recomendamos técnicas de respiración profunda y meditación y si eres de desanimarte muy pronto necesitarás mejor técnicas relacionadas con el ejercicio físico. 

  ¿Qué técnicas de relajación existen?

A continuación, te mostramos una serie de técnicas de relajación que te servirán para disminuir la ansiedad y te ayudarán a afrontar de mejor manera una oposición. En este vídeo sobre técnicas y consejos para relajarte mientras opositas puedes aprender otras maneras de relajarte de la mano de una opositora experta.

1. Visualización o imaginación guiada

Esta técnica consiste en imaginar un lugar que te produzca mucha tranquilidad para trasladarte a una sensación paralela. Puede ser un campo, una playa o el salón de tu casa, cada persona lo asociará un lugar diferente.

Es una técnica muy sencilla y fácil, solo tienes que seguir los siguientes pasos:

Cierra tus ojos para centrarte en esa imagen o lugar que has pensado, procurando desconectar de todo lo que se encuentra alrededor, liberando de esta manera la mente.

El siguiente vídeo puede servirte de ayuda:

2. Meditación

La meditación sirve para educar tu mente con el fin de alcanzar un estado de conciencia plena. Estudios recientes han demostrado que algunas clases de meditación son beneficiosas para la memoria, salud mental, concentración e inteligencia emocional.

La clave para aplicar esta técnica está en encontrar el momento perfecto y el tipo de meditación que mejor te encaja.

Si quieres conocer cómo meditar adecuadamente, sigue los siguientes pasos que te indicamos: 

1. Encuentra tu sitio

Busca ese lugar que te permita estar cómodo y sin interrupciones. Puede ser el parque, tu casa o en la playa. 

3. Siéntate correctamente

Para meditar tienes que sentarte/tumbarte en el suelo con la espalda recta y los hombros y brazos relajados. Respira profundamente, cogiendo aire desde el abdomen. 

2. Usa ropa cómoda

Quítate los zapatos y elige una prenda de vestir ancha, evitando en todo momento cualquier complemento que pueda ser molesto, como por ejemplo el reloj. 

4. Céntrate en un elemento

Con los ojos cerrados, céntrate en tu respiración o en un objeto. 

5. Acepta los pensamientos que te surgen y continúa

Es normal que, durante la meditación, aparezcan diversos pensamientos: preocupaciones, inseguridades, problemas personales, etc. Pero esto es algo habitual y, por consiguiente, debes aceptarlo. 

6. Aumenta progresivamente tu tiempo de meditación y conviértelo en tu rutina

Cuando comienzas la meditación, debes iniciarte poco a poco para luego ir aumentado el tiempo. Lo ideal es comenzar con un minuto, para luego llegar hasta los 20 o 30 minutos diarios. 

Recuerda que:

La meditación se basa en la idea de que el bienestar psicológico es un estado que nace de la aceptación de las emociones, pensamientos y sensaciones sin intentar modificarlos o eliminarlos, sino hay que observarlos y aceptarlos de forma no enjuiciadora. 

3. Relajación muscular progresiva de Jacobson

Jacobson fue un médico estadounidense que le dio nombre a esta técnica en la década de los años 20. Esta técnica consiste en poner diferentes grupos de músculos en tensión, ocho o nueve segundos cada uno aproximadamente, y luego relajarlos progresivamente. Gracias a esta relajación progresiva se reduce la tensión muscular y con ello la sensación de ansiedad. 

Has de comenzar con una postura correcta y cómoda, como por ejemplo estar sentado con la espalda y cabeza recta en una silla, permitiendo una buena alineación de la columna con la cabeza. Los hombros tienen que estar relajados y las piernas no deben estar cruzadas. 

Esta técnica sigue tres fases, y durante su realización, es importante aplicar la técnica de respiración diafragmática, es decir, inspirar lentamente, llevando el aire hasta el vientre, y espirando lentamente. 

  • Durante la primera fase te centrarás en tensar y relajar los 16 grupos de músculos de todo el cuerpo: piernas, abdomen, pecho, espalda, nuca, cuello, labios, garganta, mandíbula, ojos, frente, hombros, bíceps, antebrazos y manos. 
  • Durante la segunda fase repasarás todos los grupos musculares y comprobarás si realmente están relajados y, si es posible, relajarlos aún más. 
  • En la tercera y última fase, te centrarás en la relajación mental, intentando llevar tu conciencia a un estado de calma total. 

Recuerda que:

Para que esta técnica sea exitosa, normalmente se necesita mínimo siete semanas. 

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¿Has probado alguna de ellas antes? ¿Conoces otras técnicas de relajación?

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