El subrayado es una de las técnicas más habituales y efectivas que se pueden usar para estudiar. Sin embargo, para sacarle el máximo partido, es necesario seguir una pautas de aseguren la máxima eficacia.

Subrayar implica resaltar, de manera gráfica, las ideas principales más significativas de un texto para facilitar el recuerdo y el estudio de las mismas, así como el repaso posterior. Un buen subrayado permite ahorrar mucho tiempo y facilita la lectura de tipo scanning, por lo que es fundamental que se destaquen las ideas principales de manera clara. No se trata de destacar sólo aquello que has de aprender, sino de resaltar las ideas más importantes y poder relacionarlas con el resto del contenido objeto de estudio de manera lógica y estructurada.

Si conseguimos aprovechar todas las posibilidades de esta técnica de estudio subrayado lograremos comprender las ideas principales, la relación existente entre ellas y la subordinación de las secundarias de un texto, lo que nos permitirá desarrollar un aprendizaje significativo y duradero que nos llevará un paso más allá de la simple memorización.

 Características del subrayado

Para que el subrayado sea realmente eficaz debe cumplir una serie de características:

  1. Antes de empezar a subrayar se ha de realizar una lectura comprensiva que nos permita entender el significado global del texto.
  2. Se subrayan las palabras clave, evitando subrayar frases enteras.
  3. Si nos decidimos por usar un código de colores debemos limitar la cantidad lo más posible, siendo lo adecuado no más de dos y que sean claramente distintos.
  4. Si, por el contrario, nos decantamos por usar un solo color, podemos determinar trazos distintos (línea, puntos, discontinua, ondulada…) para diferenciar tipos de ideas principales.
  5. Podemos apoyar el subrayado con esquemas, notas al margen o visual thinking para ayudar a llamar la atención.

Subrayar implica prestar una especial atención a aquello que se está leyendo, ya que se trabajan los contenidos al tiempo que se leen. Analizar, sintetizar, memorizar y asociar son verbos que entran en juego al subrayar un temario. 

El subrayado permite un estudio más activo, dado el grado de atención que nos supone leer y comprender para priorizar, analizar los contenidos para extraer las ideas principales, sintetizar para subrayar la menor cantidad de palabras posible, recordar para evitar duplicar. Y no olvidemos que, un buen subrayado, es la base sobre la que se apoyan el resto de técnicas de estudio, como los esquemas, resúmenes, fichas y mapas conceptuales, entre otras. Por tanto estamos ante la técnica de estudio más global y completa, por las estrategias y destrezas que entran en juego y por todo lo que podemos extraer de ella.

 Ventajas del subrayado

  • No elimina información, sólo la sintetiza, extrayendo la más importante.
  • Facilita los repasos al resaltar la información más relevante.
  • Al ser una técnica visual facilita la memorización.
  • Su extensión no está preestablecida, lo que nos permite adaptar la técnica a cualquier tipo de texto.
  • Es una técnica activa que permite mantener la mente conectada con el estudio y facilita la comprensión y el establecimiento de relaciones entre conceptos.

 Errores más comunes:

  • Comenzar antes de hacer una primera lectura del texto, lo que nos impide tener una idea general en la que apoyarnos para comenzar el proceso.
  • Subrayar frases enteras o más contenido de lo estrictamente necesario. Un 25% del texto ya es demasiado en la mayoría de los casos, así que debemos tratar de tener claro el objetivo en todo momento.
  • Usar demasiados colores o trazos, lo que acaba suponiendo una distracción y suele implica un exceso de texto subrayado que reduce gravemente su utilidad.
  • Resaltar palabras que no aportan nada por sí mismas o carecen de sentido: recuerda que se trata de poder hacer un repaso de los contenidos leyendo sólo las palabras subrayadas, por lo que debemos seleccionarlas con cuidado.

 Cómo usar la técnica de subrayado en las oposiciones:

  • Leer con detalle el texto, de manera analítica, sin subrayar nada, tratando de hacerte una idea global del contenido. Observa sobre todo las palabras en negrita y la estructura que presenta el texto, ya que facilitan información de gran importancia para la tarea.
  • Reflexiona sobre los contenidos expuestos.
  • Relaciona lo leído con tus conocimientos previos sobre el tema.
  • Realiza una segunda lectura comprensiva, tratando de recordar los pasos anteriores, y comienza a resaltar las ideas principales con lógica, centrándote en las ideas principales. Intenta subrayar palabras y no frases completas. Recuerda que las palabras deben estar cargadas de significado, por lo que te recomendamos que sean, sobre todo, sustantivos alcanzando en torno al 80% de lo marcado. En resto serán verbos y adjetivos casi en todas las ocasiones (20%).
  • Repasa de nuevo el contenido y marca las ideas secundarias, con otro color o con otro tipo de subrayado, estableciendo una jerarquía de ideas. Si es necesario rectificar lo subrayado, éste es el momento. Esto te ayudará sobre todo si tienes un estilo de aprendizaje.

¿Has utilizado alguna vez correctamente esta técnica? ¿Te parece útil en tu estudio? Cuéntanos cómo te ha ayudado.

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