¿Te resultan familiares las técnicas de estudio relacionadas con los mapas mentales? Un mapa mental es una manera muy visual de organizar y retener información. Tiene un gran potencial creativo y, una vez hecho, se convierte en una eficiente herramienta para el repaso rápido. Conocer los mapas mentales en profundidad enriquecerá tu repertorio de técnicas para el estudio, dinamizará tu aprendizaje y te ayudará a desarrollar otras destrezas que te pueden resultar muy útiles tanto para el estudio como para la vida diaria.

¿Qué es un Mapa Mental?

Un mapa mental es un diagrama que representa conceptos relacionados entre sí a partir de una idea principal que actúa como eje conceptual (estructura radial). Gráficamente, esta idea primordial se ubica en el centro y de ella “nacen” tantas ramas como conceptos haya que relacionar, de tal manera que el mapa se “expande” a través de nodos

Esta organización visual de los contenidos permite el establecimiento de relaciones más allá de los dos niveles que se facilitan con el subrayado (ideas principales y secundarias), permitiendo hacer estructuras jerárquicas tan complejas como el contenido requiera, y sintetizando la información lo máximo posible. Esta forma de representar informaciones las convierte en diagramas coloridos, organizados y fáciles de memorizar, que se relacionan entre sí de manera orgánica, reduciendo el pensamiento lineal y estableciendo nuevos límites a la mente para conectar ideas y asimilar nuevas informaciones. 

Es decir, conseguiremos hacer el proceso de estudio más productivo, dinámico y completo aplicando esta técnica creativa y potenciadora de la memoria visual que facilita enlazar conceptos de manera visual, organizar ideas y poner en contexto los contenidos de estudio.  

Mapa Mental vs. Mapa Conceptual

Existe otro concepto que se suele confundir, por ser muy similar, y es el de “mapa conceptual”. En ambos casos se trata de representaciones gráficas a partir de una idea principal en la que se establecen las relaciones de ésta con otras secundarias, pero tienen una serie de diferencias que hace que sean dos técnicas distintas:

Un mapa “conceptual” implica una estructura cerrada, lógica y sobria, donde la creatividad se ve limitada, y que no contempla el uso de imágenes y colores, representando un pensamiento lineal y secuenciado; mientras que los mapas “mentales” permiten los aportes de diseño gráfico (dibujos, símbolos, colores) y el establecimiento de patrones laterales de pensamiento sin secuencia rígida y con relaciones y asociaciones directas e indirectas entre las ideas representadas. Los primeros se asemejan más al concepto de esquema, mientras que los segundos pueden ser una herramienta muy útil en el desarrollo de una lluvia de ideas (Brainstorming). Nos vamos a centrar en estos segundos por aportar más elementos de interés para favorecer la memoria visual, el establecimiento de relaciones entre conceptos y el desarrollo de aprendizajes significativos de largo recorrido (memoria a largo plazo).

Caraterísticas principales del Mapa Mental:

Entre las características más destacadas de un mapa mental podemos indicar:

El tema principal ocupa el lugar central del gráfico, por lo que ocupa una posición predominante que lo destaca a nivel visual.

En un segundo nivel se encuentran las ideas secundarias, cada una con su desarrollo independiente a tantos subniveles como sea necesario.

Las ideas secundarias se pueden relacionar entre sí, en cualquier punto de su desarrollo, si es necesario para resaltar las relaciones entre ellas, pero se desarrollan en ramificaciones diferentes.

Cada subnivel de desarrollo implica un mayor grado de especificación y concreción, pero también un menor grado de relevancia de los datos al estar más alejados del centro del gráfico.

Las líneas de desarrollo pueden ser curvas o rectas, con distinto tipo de grosor o forma (discontinuas, punteadas…) o incluso diferente color, e incluir dibujos (relacionando esta técnica con el sistema de Visual thinking), fomentando la creatividad.

La estructura radial implica que el desarrollo no es únicamente de izquierda a derecha y de arriba abajo, sino que se extiende en todas direcciones al mismo tiempo, estableciendo parámetros no lineales, con formas orgánicas.

Cuanto más se aleja un concepto de la idea central menos importancia tiene dentro del mapa.

Las imágenes, dibujos y colores son clave en el proceso de refuerzo de los conceptos a nivel de comprensión y memorización, por lo que se deben escoger con cuidado.

Elementos básicos

Los elementos básicos que necesitas para poder elaborar un mapa mental son:

1. Lienzo

Hoja donde creamos el mapa mental. Recuerda que el mapa se diseña desde dentro hacia fuera, por lo que debes considerar las dimensiones finales para seleccionar el tipo de papel y el tamaño, así como la disposición de los contenidos. Si usas una aplicación informática ésta será el lienzo sobre el que diseñarás tu mapa, lo que te ofrece menos limitaciones espaciales.

2. Nodo principal

Concepto o idea central a partir de la cual se desarrolla el mapa.

3. Nodos secundarios

Ideas secundarias relacionadas con el tema principal y que se extienden desde el centro de manera ramificada y radial.

4. Vínculos y conexiones

Las relaciones y asociaciones entre conceptos o nodos, y que pueden ser directas entre ellos o indirectas a través de otros, lo que permite tejer una red conceptual dinámica y tan compleja como requiera el contenido principal.

5. Colores

Para destacar las ideas visualmente y diferenciar las relaciones de los nodos entre sí por grado de importancia o tipo.

6. Imágenes, símbolos y dibujos:

Recursos que aportan apoyo y refuerzo a la memoria visual facilitando el recuerdo.

¿Cómo se diseña un Mapa Mental?

Cuatro son los pasos a seguir a la hora de elaborar un mapa mental:

1. Empieza determinando la idea principal de tu mapa. Debes recordar que estamos elaborando una herramienta de estudio claramente visual, por lo que debes evitar usar frases completas, siendo importante elegir palabras e imágenes de apoyo con gran carga de información y síntesis. La puedes escribir en mayúsculas para destacarla frente al resto del mapa.

2. Localiza las ideas secundarias que constituirán las primeras ramas, las que nacen directamente de la principal. Debes seleccionarlas sin perder de vista el objetivo del mapa mental para evitar perder el foco de atención. Usa verbos, sustantivos y adjetivos de peso para resaltar correctamente los datos relevantes (esto es válido para todos los pasos del diseño. Puedes seguir el sentido de las agujas del reloj (empezando a las “00:00”) para ir elaborando la estructura radial del mapa mental.

3. Desarrolla cada una de las ideas del paso 2, colocando los aspectos más relevantes más cerca de la idea de la que nace, alejándote de la misma según vas concretando y especificando detalles (estructura radial). En este momento has de ir colocando las conexiones y vínculos entre los conceptos, estableciendo las relaciones entre las ideas secundarias que tengan asociaciones directas o indirectas más allá de la idea central.

4. Agrega elementos visuales de apoyo, como imágenes representativas, símbolos o colores diferenciados por cada nivel de concreción o idea desarrollada, de tal forma que faciliten la memoria visual. Es el momento del diseño gráfico y estético que facilita el trabajo mental y creativo. Es importante no perder esto de vista ya que hemos de incluir lo necesario para facilitar sin excedernos: no siempre lo “mucho” y lo “mejor” son lo mismo. Un mapa saturado no favorece el aprendizaje (y éste es su objetivo fundamental).

¿Conocías los mapas mentales? ¿Crees que pueden resultar útiles? ¿Prefieres realizarlos a mano o con una aplicación?

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