Una de las primeras decisiones importantes que  toma todo opositor cuando comienza a prepararse es dónde estudiar.

Lo que coloquialmente se denomina “opozulo”, es el espacio físico que se va a dedicar al estudio de la oposición. Debe ser un lugar  de estudio tranquilo, en el que nos encontremos cómodos, facilite la concentración, y que se pueda usar a lo largo de las intensas sesiones de estudio.

Debe motivar al estudio, ser un rincón de refugio y no de castigo, por lo que debemos diseñarlo con una estética agradable y de nuestro agrado, pero que no interfiera en el estudio. Ya hablamos en un post anterior sobre el diseño del espacio desde el punto de vista del Feng Shui, hoy vamos a profundizar en las características de un buen lugar de estudio para facilitar tus jornadas estudiando.

Es fundamental que sea un lugar que puedas usar exclusivamente para estudiar.

Si queremos que nuestro cerebro asocie ese lugar con la preparación de la oposición no debemos usarlo para otras actividades. De esta forma acostumbraremos al cerebro a trabajar cuando nos encontremos en ese espacio y la tarea de estudiar será más fácil. Elige, por tanto, un lugar de estudio que no tengas que cambiar constantemente

1.

La mesa de estudio

La mesa de estudio debe estar lo más despejada posible, con los materiales de estudio organizados (libros, apuntes, libretas…) y los útiles de escritura recogidos (en un lapicero, estuche, caja…), pero accesibles para evitar tener que levantarnos constantemente. Evita superficies brillantes o que reflejen la luz artificial, porque interfieren en la concentración y aumentan el cansancio de los ojos. El objetivo de esta mesa es estudiar y facilitar la concentración, por lo que debemos evitar decoraciones llamativas que nos puedan distraer.

Si te cuesta mantener la concentración es preferible que te pongas “cara a la pared”; si te agobian los sitios cerrados, es preferible que busques la cercanía de una ventana.

Recuerda: mesa ordenada, concentración segura.

2.

La silla

La silla de estudio debe ser cómoda, que permita un correcto apoyo lumbar en el respaldo y de los pies en el suelo. Si podemos disponer de un reposapiés elevado será aún más beneficioso para nuestra circulación. Asiento blando y ruedas que permitan desplazarnos completan las características ideales de la silla de estudio en las que pasaremos tantas horas dedicadas al estudio de nuestro temario. No olvides que la mejor silla es la que permite regular la altura del asiento, el respaldo y la inclinación para adaptarla a ti.

3.

Iluminación

La iluminación de tu lugar de estudio debe ser, sobre todo, natural ya que la vista sufre menos en esas largas sesiones de estudio y se facilita la concentración reduciendo el cansancio. Sin embargo, como es inevitable necesitar el apoyo de una lámpara, te detallamos los aspectos a tener en cuenta:

  • Debes poner el punto de luz en el lado contrario de la mano con la que escribes: a la izquierda si eres diestro y a la derecha si eres zurdo. De esta forma evitarás hacerte sombra cuando estés subrayando o haciendo esquemas y mapas conceptuales.
  • Busca bombillas blancas o azules (luz fría), que dañan menos la vista y se asemejan más a la luz natural, para estudiar de día. Se ha comprobado que ayudan a mantener el cerebro más activo y facilitan la concentración.
  • Si prefieres estudiar de noche, las luces cálidas son las más adecuadas, ya que son más suaves a la vista y evitarás acumular un cansancio extra.
  • Nunca utilices bombillas de menos de 40 vatios, ya que no iluminan lo suficiente, ni por encima de 60 vatios, porque es demasiada luz. La medida justa se encuentra entre ambas. Elige la que más te guste.

4.

Temperatura

Otra característica imprescindible de un buen lugar de estudio es la temperatura. El lugar de estudio debe estar bien ventilado y con una temperatura constante, que evite los excesos de frío o calor. Mantener el termostato en torno a los 20º nos facilitará la concentración.

¿Ya sabes dónde poner tu “base de operaciones”?  Busca ese rinconcito para refugiarte con tu temario y recorrer el camino que te llevará a tu plaza.

Recuerda: PUEDES ¿QUIERES?

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