Muchos son los tipos de crisis por los que pasa una persona en el proceso de opositar. Desde dudas sobre nuestro rendimiento y si seremos capaces de sacar la plaza, hasta si merece la pena el sacrificio que supone. Todos hemos pasado por esos temidos baches que ponen a prueba nuestra determinación. Estas fases de apatía y desmotivación son normales, por lo que estamos habituados/as a luchar contra ellas y superarlas. Sin embargo, pocas veces nos encontramos en situaciones como la actual, que llevan al límite todas las facetas de las personas, no solo la parte opositora, sino también la familiar, laboral y social, haciendo que sea aún más complicado concentrarse y mantener el norte fijo.

Sin embargo no es tiempo de inseguridades, sino más bien de reafirmarnos en nuestro objetivo y centrarnos en convertir como una oportunidad de estudio este tiempo de confinamiento. ¿Pero cómo estudiar en tiempos de crisis?

Desde Editorial MAD sabemos que ahora más que nunca es necesario recordar por qué estamos opositando y por tanto queremos facilitar una serie de consejos que os pueden ayudar a no perder la motivación en estos días.

La parte emocional del aprendizaje está ahí, pero podemos racionalizar todo lo demás, buscar la oportunidad y concentrarnos en ella. Recordad que, aunque la mente es muy traicionera, la podéis controlar con práctica y que la práctica empieza con un primer paso. ¿Empezamos?

1. ¿Qué es la motivación?

Quizás lo primero que debemos hacer es saber de qué hablamos cuando hablamos de “motivación”. La motivación es aquello que nos impulsa a hacer (o dejar de hacer) alguna acción concreta. Así de sencillo. O quizás no tanto. En la base es simple, pero en la práctica es un proceso complejo, porque implica a la persona trabajar en todos los niveles, sobre todo emocional. Por ello, debemos tener claro que la motivación fluctúa, varía, es móvil y por tanto, compleja de mantener.

Este aspecto es fundamental porque nos ayuda a entender que no siempre nos vamos a enfrentar a nuestro temario y sesiones de estudio con las mismas ganas y energías. Esto es así, para bien y para mal. Así que si hoy no has tenido un buen día de estudio, esto no quiere decir que mañana vaya a ser igual: podemos cambiarlo a mejor.

2. Tipos de motivación

Fundamentalmente hay dos tipos de motivación: la intrínseca, que nace de la persona, y la extrínseca, que nos llega desde el entorno de la persona.

  Intrínseca. Es la motivación “buena”, la que nace del propio opositor/a, la que tiene origen en la propia persona, en sus intereses, curiosidades, aspiraciones, y que son la fuerza para acercarse a la meta establecida, la plaza que todo opositor/a busca. Este tipo de motivación es fundamental ya que convierte la acción para alcanzar la meta en una meta en sí misma: cada paso que damos para alcanzar nuestra plaza nos aumenta la autoestima y la motivación al hacer que seamos conscientes de nuestra valía y nos ayuda  sentirnos autónomos y competentes. Esta satisfacción hace crecer la motivación y nos renueva las energías para seguir preparándonos y esforzándonos cada día.

Extrínseca. Esta motivación es la que viene impulsada desde fuera de la persona, bien por una recompensa o por un castigo (depende de si impulsa a la acción o la inacción). Aunque esta no sea considerada la mejor motivación, no tiene nada de malo (de hecho ambos tipos van de la mano) pero la satisfacción de alcanzar algo motivado extrínsecamente suele ser más superficial.

3. ¿Cuál es la más importante para el opositor/a?

En nuestro caso, la combinación equilibrada de ambos tipos de motivación es indiscutible. Todo opositor tiene motivaciones, impulsos y deseos de ambos tipos hacia la consecución de una plaza de trabajo en la administración (estatal, autonómica, local) con origen en diversos aspectos: estabilidad laboral, promoción interna, economía, ayuda a los demás, contribución social, conciliación familiar y un largo etcétera.

4. ¿Cómo mantener la motivación en tiempos de confinamiento?

Utiliza un planning de estudio de oposiciones, y no lo uses para otros aspectos de tu vida. Usar la misma plantilla para organizar diversos aspectos de tu vida puede resultar confuso y generar un cierto grado de agobio que podemos evitar.

  1. Marca objetivos diarios. Evita los planteamientos a medio o largo plazo que requieren de mucho esfuerzo y tiempo. En tiempos de crisis necesitamos obtener resultados positivos a diario para mantener la motivación y ver que se alcanzan metas.
  2. Aunque es importantísimo mantenerla, podemos flexibilizar un poco la rutina de estudio que estábamos desarrollando para evitar la saturación. Puedes probar a hacer un planning de estudio diferente, dividir en tres turnos de estudio, en vez de dos (mañana y tarde) y aumentar los descansos un poco, en cantidad y tiempo. El cerebro necesita un extra de oxígeno cuando falta el aire libre.
  3. Recompensa tu esfuerzo y tu rendimiento. Marca pequeñas recompensas para los logros diarios de tal forma que te mimes un poco más de lo normal (¡fundamental quererse a uno/a mismo/a y demostrarlo!).
  4. Aumenta la variedad de tareas que realizas a diario. Quizás es buen momento para preparar material de estudio y no sólo para memorizar. Elaborar esquemas, mapas mentales, resúmenes, sumillas… Cualquiera de estas técnicas de estudio implica acción, y no solo lectura, por lo que facilita la concentración y aumenta el rendimiento, la comprensión de los contenidos y la eficacia de estas sesiones de estudio en reclusión.
  5. ¡Experimenta! A nuestro cerebro le gusta la novedad, así que puede ser un buen momento para probar técnicas de estudio nuevas, diferentes y hasta originales, que siempre has tenido curiosidad y nunca te has animado a intentar (por falta de tiempo, por ejemplo).
  6. Varía los temas de estudio. Si te es posible intercalar temas de diversas áreas (legislación, financiera, derecho, social, procedimientos…) de las que entran en tu temario, mantendrás el nivel de concentración y la mente ocupada, sin cansarse de la misma información en cada sesión de estudio.
  7. ¡Comunícate! No poder salir de casa no implica estar solos. Puedes usar las RRSS para comunicarte con tus amigos, familia y otros opositores. El mundo virtual también permite mantener el contacto y que no estemos solos. El apoyo de nuestro entorno es fundamental también en estos momentos. 

 

Y sobre todo, cree en ti y en tus posibilidades, visualízate consiguiendo tu objetivo. Nada es más motivador que saber que se puede y sentir que lo conseguiremos.

Te dejamos con algunos consejos prácticos sobre cómo hacer un poco más “sencilla” esta situación.

Además, es un buen momento para recodar la carta que te escribimos, de todo nuestro corazón.

¡Mejora tu motivación en días grises!

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